Las grandes tecnológicas están desatando una ola de deuda que amenaza con ensanchar los diferenciales y poner a prueba la capacidad de absorción del mercado crediticio. El apetito por financiar la carrera en inteligencia artificial y la construcción de centros de datos ha desencadenado un volumen de emisiones que, si se sostiene en 2026, podría saturar a los compradores a ambos lados del Atlántico.
Wall Street y gestores de fondos advierten que el ritmo de megacolocaciones registrado este año —con operaciones de Alphabet Inc. y Meta Platforms Inc. coronando un ciclo récord de emisiones globales— podría prolongarse durante varios ejercicios. Según estimaciones de Morgan Stanley, las empresas tecnológicas recurrirán a la deuda por hasta US$1,5 billones de aquí a 2028 para apuntalar la expansión de sus infraestructuras de IA, un ciclo inversor que amenaza con ampliar los diferenciales de crédito en el mercado global.
Los inversionistas comienzan a inquietarse por la escasa compensación que ofrecen los bonos frente al riesgo de una posible burbuja tecnológica, especialmente después de la volatilidad reciente en las acciones del sector. “Nuestra mayor preocupación es que la avalancha de financiamiento para centros de datos cause una indigestión de oferta, especialmente en dólares, aunque los mercados en euros también absorben parte de las necesidades”, señaló Matthew Bailey, estratega de JPMorgan Chase & Co.
Por ahora, no hay señales de estrés sistémico en el crédito, en parte porque las emisiones están dominadas por emisores de primer orden. Alphabet recaudó US$17.500 millones en Estados Unidos y €6.500 millones (US$7.500 millones) en Europa —la segunda mayor operación corporativa del año en la región—, mientras que Meta vendió US$30.000 millones y Oracle Corp. US$18.000 millones. La demanda sigue siendo abultada: Meta llegó a reunir un libro de órdenes de US$125.000 millones, un récord.
Exceso de oferta
Sin embargo, el universo de emisores se ha ampliado. Man Group Plc advierte que incluso compañías de alto rendimiento se están sumando a la ola de deuda, incluidas antiguas mineras de bitcoin ahora reconvertidas en operadores de centros de datos. Sus proyectos, apunta la gestora, dependen de “plazos agresivos” y de complejas estructuras de arrendamiento, lo que eleva los riesgos.
“Un exceso de oferta de nombres de menor calidad en el espacio de la IA podría ser demasiado para los mercados”, escribieron los analistas Jon Lahraoui y Hugo Richardson.
Las necesidades de capital de las grandes plataformas tecnológicas ilustran la magnitud del desafío. Bailey calcula que Alphabet, Meta, Amazon.com Inc., Microsoft Corp. y Oracle requerirán cerca de US$570.000 millones en gasto de capital para 2026, frente a apenas US$125.000 millones en 2021. UBS Group AG proyecta que la emisión total de deuda del sector tecnológico podría superar los US$900.000 millones el próximo año.
El músculo financiero de estos gigantes les permite ofrecer primas atractivas para atraer demanda, presionando al resto del mercado. Analistas de Morgan Stanley advierten que la menor sensibilidad al costo de financiamiento —dado el carácter estratégico de los proyectos de IA— puede estar reconfigurando la estructura de precios del crédito corporativo.
“Los emisores tecnológicos han mostrado menor sensibilidad al precio debido a la importancia estratégica de estos proyectos, una dinámica que puede reajustar el mercado crediticio”, señaló el banco en un informe reciente.
Hans Mikkelsen, estratega de TD Securities, anticipa que los diferenciales del crédito con grado de inversión se ampliarán a un rango de 100 a 110 puntos básicos en 2026, frente a los 75 a 85 puntos actuales. Parte del movimiento, explica, responde a la expectativa de que las colocaciones corporativas en Estados Unidos podrían alcanzar un récord de US$2,1 billones, impulsadas en buena medida por la maquinaria de deuda que alimenta la revolución de la inteligencia artificial.
Con información de Bloomberg