El lunes 3 de noviembre comenzó el pago del segundo mes de aguinaldos y en un entorno de alta inflación, como el que vive actualmente Venezuela, recibir este pago no es garantía de que ese dinero mantenga su poder de compra. El economista y consultor Asdrúbal Oliveros ofrece una serie de recomendaciones para que los trabajadores aprovechen mejor ese ingreso extraordinario.
Oliveros enfatiza que, cuando se vive en un ciclo inflacionario significativo, lo mejor es recibir y utilizar el dinero hoy en lugar de postergarlo. “El hoy es más importante que el mañana”, afirmó en declaraciones a Unión Radio. Una vez acreditado el monto, sugiere que las familias diseñen o revisen su presupuesto, identificando claramente ingresos, gastos y prioridades como alimentos y servicios básicos.
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Además, advierte que si se proyectan compras navideñas —por ejemplo, ingredientes para hallacas o comidas especiales— es oportuno adquirir esos insumos cuanto antes, ante los incrementos frecuentes de precios.
Otra clave que destaca Oliveros es que, si el presupuesto lo permite y se cuenta con un ingreso extra, como un aguinaldo, parte de ese dinero puede destinarse a reducir deudas pendientes. Muchas familias tienen compromisos adquiridos con tarjetas, préstamos privados o con la propia empresa: amortizarlos contribuye a disminuir la carga financiera futura.
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¿Y si no hay compras inmediatas?
Frente a un bolívar cada vez más débil, Oliveros plantea opciones para que el dinero no se evapore. Una de ellas es utilizar aplicaciones autorizadas en el país que permiten convertir bolívares a criptoactivos como USDT.
Para quien aún no sabe en qué gastará el aguinaldo o no quiere apresurarse, guardar el monto en una billetera digital funciona como un pequeño resguardo. Más adelante, puede cambiarse de nuevo a bolívares sin haber perdido tanto frente a la inflación.
Otra alternativa, menos conocida pero disponible, son los títulos de cobertura emitidos por el Banco Central de Venezuela. La persona entrega sus bolívares y recibe un instrumento que genera rendimiento y ajusta su valor al tipo de cambio oficial. Al momento de redimirlo, el cálculo se hace según la tasa vigente, lo que permite mantener el dinero a salvo de la devaluación.
Ninguna fórmula es infalible, admite Oliveros. Pero sí marcan una diferencia. En un país donde el dinero pierde terreno cada semana, planificar puede ser la clave para que los aguinaldos no se esfumen antes de tiempo.
