Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras e integrante del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), afirmó que el sector empresarial sostiene reuniones para identificar mecanismos que permitan un aumento salarial “viable y paulatino” en Venezuela. Recordó que la fijación del salario mínimo es una atribución exclusiva del presidente de la República. “Nosotros podemos recomendar y proponer ideas, pero al final la decisión depende exclusivamente del presidente, lo cual en estos momentos es una decisión muy compleja”, señaló.
Roig insistió en que el debate debe abordar un punto crítico: el esquema de prestaciones sociales retroactivas. A su juicio, el problema no es jurídico sino económico. “Es difícil que tú aumentes a un trabajador hoy si lo que estás haciendo es pagar todo el pasado que tiene acumulado”, explicó. Considera indispensable despartidizar la discusión y enfocarla en la sostenibilidad del sistema laboral.
El dirigente empresarial también recordó que, aunque la Constitución vincula el salario a la canasta básica, no es posible elevarlo a 900 dólares en las condiciones actuales. Abogó por mesas tripartitas que permitan avanzar hacia mayores ingresos sin comprometer la estabilidad económica. “Tú no puedes corregir en unos meses algo que se ha hecho mal por mucho tiempo”, dijo en entrevista con el Circuito Onda.
Sobre las propuestas de distintos gremios que plantean elevar el salario entre 200 y 1.000 dólares, Roig fue categórico: “Eso es imposible; se tiene que aterrizar a la gente, no venderles humo”. Añadió que cualquier ajuste debe acompañarse de medidas para reducir la inflación, un proceso que —advirtió— no puede resolverse de inmediato.
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El economista Asdrúbal Oliveros coincidió en la necesidad de ordenar el debate y recordó que Venezuela ha perdido capacidad productiva en la última década. Señaló que cualquier revisión salarial debe partir de un diagnóstico realista de los ingresos del sector público y privado. “Luego también hay que tener claridad de los ingresos por impuestos, petróleo, oro y minerales; una vez definido cuánto es tu ingreso y gasto, se pasa a una discusión de cuánto se tiene que pagar y qué se debería hacer para pagar más”, explicó.
Oliveros sostuvo que el ajuste debe ser gradual para evitar un escenario en el que un salario más alto haga inviable a las empresas o comprometa la sostenibilidad del Estado. “La mejor política salarial es una inflación baja, ese es el primer punto”, afirmó. Mientras avanza el diálogo, señaló que el Estado ha mejorado su flujo y puede otorgar, mediante bonificaciones o remuneraciones parciales, paliativos que permitan ir corrigiendo el ingreso.
Con información de Unión Radio


