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¿Cuánto costará a países de la región la inacción ante el cambio climático?

De no hacer algo para mitigar y adaptarse al cambio climático, sus efectos impactarán gravemente a los estados, departamentos y municipios amazónicos de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, tanto en el ámbito ambiental como en el socioeconómico.

Según un estudio innovador, elaborado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno de Brasil, la inacción costará entre el 14% y el 33% del Producto Interno Bruto (PIB) de estos países (cerca de 2,8 billones de dólares estadounidenses) para el año 2070.

Los principales impactos del cambio climático para la región son el aumento de las temperaturas, las alteraciones en los patrones de lluvia y los fenómenos meteorológicos extremos.

El pasado miércoles 19 de noviembre, durante la segunda semana de la Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Belém, el Ministerio de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos de Brasil y el PNUD lanzaron el informe «Costos de inacción ante el cambio climático en la cuenca del río Amazonas. Revisión sistemática de literatura académica».

Realidad sudamericana

Durante la presentación del estudio, Francisco Gaetani, secretario extraordinario de Transformación del Estado del Ministerio de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos, rechazó la idea de que la Amazonía es un asunto que le atañe únicamente o más directamente a Brasil.

Al contrario, es «una realidad sudamericana que afecta a un número significativo de países, lo que la convierte en una conversación con perspectiva regional», afirmó el economista brasileño en un boletín oficial del mencionado ente gubernamental.

La doctora Villamizar secunda esa opinión. «La Amazonía como bioma pertenece a la humanidad y, por tanto, es de interés de todas las naciones, pero su significado como territorio es –directamente– regional», precisó.

La académica recordó que los países de Suramérica que comparten este «extenso, complejo y fascinante territorio han acordado algunas vías de cooperación regional amazónica que, a la luz del estudio que realizamos, pueden fortalecerse y ampliarse». Aunque la noción de región es compartida y tiene asidero jurídico, un parlamento representativo y una cartera de proyectos, «su alcance es relativamente reducido y poco conocido, particularmente en los países con menor superficie amazónica, como Venezuela».

 

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Caso Venezuela

Con respecto a Venezuela, la académica de ACFIMAN señaló que la preparación del país para el cambio climático en la Amazonía «refleja un progreso fragmentado y persistentes deficiencias en materia de gobernanza, gestión de riesgos, sistemas fiscales y resiliencia comunitaria».

En términos cuantitativos, refirió que las puntuaciones generales de Venezuela oscilan entre 0,9 para la eficacia de la gobernanza y 1,8 para la capacidad institucional, con marcos fiscales de 1,2, preparación para la financiación externa de 1,5 y resiliencia comunitaria de 1,5.

Las cifras muestran que el país cuenta con la infraestructura básica para la acción climática –una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) actualizada, participación en la Organización del Tratado de Cooperación para la Amazonía (ACTO, por sus siglas en inglés) y nuevos proyectos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) para la Amazonía–.

No obstante, «la implementación y la ejecución siguen siendo deficientes en todo el territorio amazónico», explicó. Por ejemplo, en la NDC de Venezuela para el año 2021, no se hizo mención a la región amazónica, indica el informe del PNUD.

No hacer cuesta

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), los costos de inacción «se refieren a los impactos económicos, sociales y ambientales negativos que resultarían de no tomar medidas para abordar el cambio climático». Estos costos pueden incluir pérdidas de vidas humanas, daños a la infraestructura, pérdida de biodiversidad, aumento de los desastres naturales, entre otros efectos adversos.

La metodología usada por el PNUD integró tecnologías de inteligencia artificial (IA) para realizar búsquedas científicas sistemáticas y análisis avanzados, garantizando «una evaluación robusta y eficiente de los costos de inacción, alineándose con las prioridades de promover enfoques innovadores y basados en evidencia», dice el informe.

Impactos y costes

Entre los principales impactos identificados en el informe, destacan:

– Reducción del 7,9 % de las precipitaciones en la Amazonía occidental.
– Prolongación significativa de los períodos secos.
– Aumentos de hasta 3 °C en zonas deforestadas.
– Reducción de hasta un 22 % en el caudal de los ríos.
– Disminución del 10 % de la evapotranspiración (cuando parte del agua pasa a la atmósfera por evaporación directa del agua del suelo y por transpiración de las plantas) en zonas deforestadas.
– Se duplica el riesgo de incendio en la Amazonía oriental.

También se identificaron las principales categorías de costes:

– Biodiversidad y servicios ecosistémicos: entre 50.000 y 100.000 millones de dólares al año.
– Pérdida de carbono almacenado: entre 30.000 y 50.000 millones de dólares al año.
– Agricultura: entre 20.000 y 30.000 millones de dólares al año.
– Regulación hidrológica: entre 20.000 y 30.000 millones de dólares al año.
– Pérdida de productividad: entre 15.000 y 25.000 millones de dólares al año.
– Escenarios catastróficos: entre 100.000 y 200.000 millones de dólares al año.

Actividades económicas

Asimismo, plantean acciones inmediatas, como reducir la deforestación a cero para 2030, restaurar los ecosistemas degradados a gran escala, fortalecer la gobernanza forestal y combatir la tala ilegal.

Según la ACTO, las actividades económicas en la cuenca están orientadas, principalmente, a la extracción de recursos naturales como materia prima. Estas actividades comprenden la minería, petróleo y gas, agricultura, ganadería, explotación del bosque natural y producción hidroenergética. Además, debe considerarse el impacto de la red vial que da soporte logístico a tales actividades.

De igual forma, existen otras actividades económicas de mediana y pequeña escala, como el comercio, la construcción, la industria manufacturera, las actividades agropecuarias y el turismo.

 

Con información de La Web de la Salud

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