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Economía latinoamericana avanza a ritmo de tortuga: crecerá 2,3% este año

América Latina y el Caribe vuelven a moverse a paso lento. El Banco Mundial advirtió que el crecimiento regional apenas repuntará de 2,2% en 2024 a 2,3% en 2025, en medio de un contexto global menos favorable, precios de materias primas en baja y una “última milla” inflacionaria más larga de lo esperado.

El informe semestral del organismo, titulado «Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento», señala que los bancos centrales de la región han manejado la inflación con “competencia”, pero enfrentan ahora la parte más compleja: reducir las tasas sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria ni provocar salidas de capital.

«La desaceleración de las tasas de interés en las economías avanzadas ha postergado el alivio financiero que necesitan hogares, empresas y gobiernos», advierte el estudio.

El panorama es dispar. Argentina emerge como la sorpresa positiva con un rebote estimado de 4,6%, tras dos años de contracción y gracias al repunte agrícola y la estabilización fiscal. Colombia también muestra signos de recuperación, mientras que México pierde impulso por los nuevos aranceles de EE. UU. y la disipación del gasto en grandes obras. En Brasil, la política monetaria restrictiva y un gasto público limitado frenan el dinamismo.

Sin embargo, el informe no incluye proyecciones macroeconómicas para Venezuela, país ausente en las tablas de crecimiento del PIB 2024–2025. El Banco Mundial suele omitirla por la falta de datos oficiales recientes y consistentes.

A nivel regional, el Banco Mundial subraya que el bajo crecimiento no es un problema coyuntural, sino el reflejo de un rezago estructural: una región que no ha sabido aprender ni capitalizar las olas tecnológicas de los últimos cien años.

«América Latina vive un siglo perdido en materia de innovación y productividad», señala el documento, aludiendo a un rezago histórico en la adopción de tecnologías de punta, desde los barcos de vapor hasta la inteligencia artificial.

La institución insiste en que el progreso depende de una agenda de reformas que incluya educación, infraestructura, competencia y modernización fiscal, y de un entorno más favorable para el emprendimiento de alto impacto.

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Emprendedores abundan, pero pocos transforman

El Banco Mundial introduce un concepto clave: el «déficit de emprendedores transformadores». Aunque la región figura entre las más emprendedoras del mundo, la mayoría de los negocios son microempresas informales o de subsistencia, sin capacidad de innovar ni generar empleo de calidad.

«En América Latina hay muchos emprendedores, pero pocos que logren transformar la economía», resume el informe. Menos del 10% de los trabajadores por cuenta propia aspira a hacer crecer su negocio, y gran parte de las empresas que surgen no son más productivas que las ya establecidas.

La raíz, explica el Banco, está en el bajo nivel educativo y técnico: incluso entre los empresarios más ricos, la mitad solo alcanzó la secundaria. Y mientras las economías asiáticas multiplicaron sus ingenieros y científicos, América Latina sigue graduando pocos profesionales en ciencia, tecnología o matemáticas.

Dos barreras: crédito y capital humano

El estudio identifica dos obstáculos mayores para el emprendimiento transformador: la escasa profundidad de los mercados financieros y la falta de trabajadores calificados.

Más de una cuarta parte de las empresas de la región dice estar financieramente restringida —el doble que en los países de la OCDE— y más del 70% en países como Chile reporta dificultades para contratar personal preparado.

El Banco Mundial recomienda fortalecer los sistemas judiciales y de quiebras, ampliar el acceso al crédito, mejorar la educación técnica y racionalizar las regulaciones laborales.

Una región con talento, pero sin motor

En síntesis, el informe plantea un diagnóstico inquietante pero no fatalista: América Latina tiene talento, recursos naturales y energía limpia en abundancia, pero sigue careciendo del motor institucional, educativo y financiero que transforme esa base en crecimiento sostenido.

El reto, concluye el texto, es pasar del emprendimiento de necesidad al emprendimiento transformador, capaz de innovar, competir y generar los empleos de calidad que la región necesita para salir del estancamiento.

 

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