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El precio de los celulares en Caracas varía según dólares, bolívares o crédito

Comprar un celular en la capital venezolana se ha convertido en un ejercicio de comparación no solo de modelos, sino de métodos de pago. De acuerdo con un trabajo periodístico elaborado por Crónica Uno, en las tiendas de tecnología, un mismo equipo puede tener tres precios distintos: uno en dólares en efectivo, otro en bolívares y un tercero —más elevado— si se financia mediante aplicaciones de crédito.

Aunque los equipos se exhiben con precios en dólares, el monto final cambia según la forma de cancelación. Pagar en bolívares suele implicar un incremento significativo, mientras que el financiamiento digital puede elevar aún más el costo. Esta práctica se ha extendido en comercios de Caracas y se ha normalizado en el mercado.

Zulay*, quien intentó adquirir un teléfono en Sabana Grande, relató que un equipo marcado en USD 100 aumentaba a USD 160 si se pagaba en bolívares y a USD 200 si se financiaba con la aplicación Cashea. “Al final no pude comprar nada”, dijo, al considerar que el único precio “real” es el del pago en dólares en efectivo.

Carlos*, otro consumidor, explicó que prefirió pagar en bolívares a través de una aplicación de financiamiento, aunque eso implicó un sobreprecio del 40%. “Un Samsung A56 que costaba USD 320 me salió en USD 448, pero lo estoy pagando en cuotas”, señaló. Tras investigar precios, advirtió que algunos comercios llegan a ofrecer el mismo modelo en USD 650 si se paga en bolívares.

Impacto en el mercado

Los compradores coinciden en que este esquema afecta directamente al acceso a la tecnología. “Todas las tiendas de celulares te cobran igual. El gobierno dice que los va a sancionar, que los va a fiscalizar y eso no pasa”, denunció Carlos.

La práctica refleja las distorsiones del sistema financiero venezolano, donde la escasez de dólares en efectivo y la depreciación del bolívar generan sobrecostos para quienes no pueden acceder a divisas. Para los consumidores, la compra de un celular se ha convertido en un desafío que combina necesidad tecnológica con decisiones de supervivencia económica.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad.

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