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Expertos denuncian que construcciones en zonas costeras impiden desove de la tortuga cardón

Las crecientes construcciones ilegales en Playa Parguito, en la isla de Isla de Margarita, están dejando sin espacio a las tortugas marinas para anidar. Así lo denunció el biólogo Carlos Alvarado Sánchez, junto a otros especialistas ambientales, quienes alertan sobre el impacto directo que estas edificaciones tienen en la biodiversidad costera del estado Nueva Esparta.

La advertencia surge luego de que el pasado 11 de febrero una tortuga cardón, también conocida como tortuga laúd, se viera obligada a abandonar la playa ante la imposibilidad de encontrar un espacio adecuado para desovar, debido a la ocupación de la franja costera.

Construcciones ilegales y luces artificiales amenazan la anidación
Según los expertos, las edificaciones levantadas a pocos metros del mar contravienen el Decreto con Fuerza de Ley de Zonas Costeras (Gaceta Oficial N° 37.349), que establece que la franja comprendida desde la línea de marea más alta hasta un mínimo de 80 metros hacia tierra firme es de dominio público. La normativa también prohíbe infraestructuras que degraden el ambiente o disminuyan el valor paisajístico.

Sin embargo, en Playa Parguito se ha registrado un incremento de construcciones que invaden esta zona protegida, reduciendo considerablemente el espacio natural que las tortugas utilizan para anidar.

El problema no se limita al concreto. Las luces artificiales nocturnas desorientan a las tortugas adultas y a las crías recién nacidas; la presencia de fauna doméstica, plantas invasoras, ruido constante, tránsito de vehículos y actividades humanas intensivas alteran el equilibrio del ecosistema costero.

La tortuga cardón (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo, depende de playas abiertas, oscuras y tranquilas para cumplir su ciclo reproductivo. Al verse obligadas a buscar otros sitios para anidar, aumentan las probabilidades de fracaso reproductivo, afectando la supervivencia de la especie.

Ambientalistas insisten en que no se trata solo de la tortuga cardón, sino de la preservación de todo un ecosistema marino-costero que sostiene biodiversidad, turismo sostenible y equilibrio ambiental en Margarita.

Con información de El Impulso

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