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Juan Carlos Loyo: la pesca consolida su lugar en el crecimiento económico

La sardina es la especie más importante con un crecimiento del 73% durante el 2023

El sector pesquero viene consolidándose de manera vertiginosa en Venezuela y su crecimiento, este 2023, alcanzó 13%, es decir, más de dos dígitos.

El dato lo ofrece el ministro del Poder Popular para la Pesca y Acuicultura, Juan Carlos Loyo, quien también revela que la pesca de captura creció este año 25%, siendo la especie sardina la más importante con un crecimiento del 73%, “componente principal de la pesquería”, y aclara qué es la pesquería: “es el todo, desde la captura hasta la comercialización”.

El sector acuícola, otro de los componentes del sector pesquero, creció este 2023 un 20%.

El sector está constituido por unos 115.000 pescadores, “que puede ser mayor, porque los campesinos son campesinos y pescadores, según el momento o la temporada y hay 270 embarcaciones de pesca industrial, entre ellas las polivalentes que utilizan diversas artes de pesca y son parte de la vieja flota de arrastre que se reconvirtió, y a esto se suma la flota atunera.

Loyo, economista de profesión, egresado de la Universidad de Carabobo, con una amplia trayectoria en el sector agrario y quien fue ministro de Agricultura del 2010 al 2012, explica cómo está compuesto el sector pesca en Venezuela.

“La pesca en Venezuela se da de manera artesanal e industrial; pero es la artesanal la más importante”, acota el ministro Loyo durante su visita a la redacción de ÚN, y agrega que por otra parte, está el proceso de la acuicultura, que es la cría de especies en lagunas o embalses.

Loyo señala que Venezuela cuenta con una variedad de unas 350 especies que se encuentran en su medio marino o continental. Destaca que en 2023, la pesca de atún tuvo un crecimiento de 8%, así como otras especies como tajalí y las continentales, como el bagre rayado y el coporo, entre otros.

Procesamiento, distribución y exportación. El titular de la Pesca y Acuicultura revela que existen en el país 112 plantas procesadoras de pescado, “que juegan un rol importante en materia de exportación”. Además, hay 4.300 cavas refrigeradoras para la cadena de frío, necesarias para la conservación del rubro y, 50 plantas productoras de hielo.

“En sí, el sector pesquero es un gran motor de la economía y en el que no habíamos tenido presencia. Venía creciendo desde los años 60; pero con la presencia del petróleo, hizo que se opacara. La reducción del ingreso petrolero por el bloqueo hizo que agarrara más fuerza y vocación exportadora”, acotó.

Aseguró que Venezuela creció en exportaciones de este rubro 16%, “siendo el camarón el principal producto de exportación; pero además exportamos 34 especies distintas a 28 destinos del mundo”, apuntó.

De las especies de captura, el tajalí se exporta a varios mercados y en el sur del Lago de Maracaibo se atrapa el cangrejo azul que se exporta al mercado de Estados Unidos.

El pulpo, también de captura, creció este año 390%, porque su pesca estuvo muy buena; y la tilapia, que es especie de cultivo, con un interesante programa, también es otro rubro de exportación. “Estamos retomando el cultivo de la trucha que en Mérida fue significativo, y otro rubro que estamos trabajando con el sector privado es la macroalga, que es un producto con el cual se pueden hacer desde cosméticos, alimentos, medicamentos y hasta tratamiento para enfermedades”.

Loyo informó que las macroalgas se cultivan en Nueva Esparta, producto usado por la industria farmacéutica internacional. “La industria de alimentos también la utiliza y la de insumos agrícolas. Hay una empresa venezolana privada, que nació en revolución, que la está cultivado y procesando como abono orgánico y, exportando hacia varios mercados, con ventas muy interesantes”, expresó Loyo.

—¿Cómo funcionan las empresas de exportación?
—Hay las que pescan, cultivan y exportan. Hay otras que solo exportan, le compran a los pescadores y acuicultores y procesan en su planta, que es la gran mayoría. Es un negocio que ha despertado la atención en los últimos años por la agenda económica del Presidente y eso ha llamado la atención de los broker, que son empresas que negocian con un cliente que les pide determinado producto. Vienen, lo compran y lo negocian y aunque son pocos es muy común.

Indica que ésto pasa mucho con el pargo rojo, que es muy demandado en Estados Unidos. Detalla que en Falcón acuden estos broker, compran el producto a los pescadores y luego buscan una planta que les haga la maquila donde les preparan el producto y ellos lo venden.

La tendencia es a instalar plantas procesadoras, como es el caso del camarón. Hay 77 granjas en Venezuela. Hay 18.000 hectáreas en Maracaibo y 13 plantas procesadoras.

—¿Es cierto que contaminan?
—Es falso que contaminan, porque los protocolos sanitarios para exportación son estrictos. Ejemplo es el caso de China que tumbó el 40 por ciento de la compra a Japón por la contaminación y Estados Unidos redujo la compra de camarón a Ecuador en un 5%, por encontrar microorganismos contaminantes. Las normas internacionales son muy estrictas, hasta limitan los preservantes porque mientras más orgánico, mejor.

Explicó que en Europa las normas para el ingreso de productos son muy estrictas, igual que en Estados Unidos con la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos). Se exige que toda granja debe tener un plan de manejo de residuos. “Hasta nuestros aliados rusos vinieron a supervisor las granjas camaroneras” antes de hacer la negociación y preguntaron por el plan de manejo de residuos.

—¿Y en el caso del cangrejo azul?
—En el caso del cangrejo azul no es por contaminación. La industria del cangrejo azul nace en la década de los 70, se producen en la costa este de Estados Unidos, luego salta al Golfo de México y luego llega al Lago de Maracaibo. Pero los americanos se acostumbraron al cangrejo de Venezuela.

Explica que toda pesca tiene una regla de ordenamiento sostenible. “Si no tiene una tasa máxima de aprovechamiento puede ocurrir que el producto colapse. Eso nos pasó con la sardina… lo cual obligó a hacer un cálculo de cuánto se podía explotar, un cálculo biológico de cómo preservarlo, lo cual no se hizo con el cangrejo azul y que estamos investigando para establecer normas de sostenibilidad, entre ellas la talla, que determine al juvenil, al que no se ha reproducido y hay riesgo que la población colapse.

El ministro Loyo comentó que con la sardina se produjo una sobrepesca para cubrir la demanda de alimento balanceado para la industria camaronera. La sardina generaba la harina de pescado que es la base para el alimento balanceado en la producción del camarón y de allí se produjo el colapso; sin embargo, indicó que para el 2017-2018, no hubo sobrepesca.

El ministerio

El Ministerio de Pesca y Acuicultura cuida el recurso y en cualquier parte del mundo el estado dicta las reglas de cómo se hace, en qué momento y cuándo se puede o no puede hacerse, comentó Juan Carlos Loyo.

Explicó que antes, la pesca funcionaba como una dirección del Ministerio de Agricultura y el presidente Hugo Chávez tuvo la visión y lo convirtió en Ministerio, con lo cual le dio mayor cualificación al sector.

“Es un ministerio pequeño. Somos 2.400 trabajadores a nivel nacional. Estamos en las zonas de pesca como Sucre, Nueva Esparta, Falcón, La Guaira, Zulia y estamos trabajando en Portuguesa, Barinas, Bolívar y Apure.

Dijo que el personal cuenta con una alta capacidad técnica.
“El personal es de muy alta calificación; tenemos estudiantes que salieron del instituto que tenía La Salle; biólogos marinos, ingenieros pesqueros y se está insistiendo en la preparación del personal afuera. Más de 50 profesionales han ido a China a conocer las nuevas técnicas”.

Los organismos que integran el Ministerio cubren todas las etapas. Tienen a Insopesca, que regula las normas; Corpesca que maneja la comercialización; Fonpesca, que maneja el financiamiento en artes de pesca, reparación de motores y embarcaciones; el Cenipa solo dedicado a la investigación y Pescalva, empresa que tiene barcos atuneros, muelles, dique y presta servicio de reparación a embarcaciones a otras empresas.

El consumo

Uno de los objetivos es incentivar el consumo de pescado. Señaló Loyo que una de las restricciones que han manifestado los consumidores es la presentación y los precios. Un estudio realizado en los mercados evidenció que el 30% de los encuestados indicó que los precios era una de las causas por las cuales no adquirían esta proteína y un 50% señaló que la presentación era otra de las causas, por aquello de limpiar, escamar y cortar el producto.

En relación a los precios, Loyo manifestó que las épocas de mayor demanda son febrero a julio; pero con las ferias han logrado que los consumidores puedan adquirir entre 3 y 5,5 kilos, que daría un consumo anual de 17 kg per cápita al año.

Las especies que más demanda tienen son: pargo, lebranche, merluza; pero pocos conocen el lau-lau, el bagre rayado y el boca chico.

“Hay que trabajar para que los venezolanos amplíen el consumo y es por lo que en cada feria del cardumen hay una cocina itinerante”, la cual enseña las diversas formas de preparar el pescado.

Dijo que hasta ahora han preparado a 100 cocineros, buscando incentivar el consumo de esta proteína.

Ahora estudian llegar para la Semana Santa a los mercados mayoristas en Caracas y a los municipales en todo el país para diversificar la oferta y darle estabilidad a la formación de precios como se hizo el año pasado, porque según indica Loyo, “la idea es que todos ganen y de manera adecuada”.

—¿Las ferias qué beneficios dejaron y qué demanda han tenido?
—Logramos ampliar la oferta en un 20 por ciento de lo que veníamos distribuyendo. La feria ha beneficiado a unos 6,6 millones de personas que tienen un consumo de pescado y se puede aumentar. Además, los precios son hasta un 40 por ciento por debajo de los mercados mayoristas sin que perdamos, porque no se habla de subsidio, sino que conectamos a los pescadores con los compradores.

Formas de pesca

La pesca de arrastre artesanal es la única permitida. Es cuando la red se pone en la orilla y la gente jala hacia la orilla. Está permitida bajo ciertas condiciones y temporada donde se asegura que las especies no estén en peligro y que no arrastra el lecho marino y no se traiga a las especies bebés.

Explicó Loyo que la de arrastre industrial se ha monitoreado en Falcón “porque es un tema que hay que chequear y es un tema de incentivo económico”, indica.

Pero no sólo la pesca para el consumo se practica en Venezuela. Loyo indicó que hay otras formas de pesca, como es el caso de la pesca subacuática con arpón; pero que “por mala interpretación se considera el arpón un arma y con ellos -los pecadores con arpón- tenemos una deuda”.

Explicó que el pescador debe tener un permiso de porte de arma por lo que están trabajando para cambiar eso, “y este año vamos a avanzar porque la pesca subacuática es la más ecológica porque se escoge la especie”, como es el caso del medregal y el pez león.
También se hace la pesca científica y hay en el Ministerio especialistas para el estudio de las especies.

Está la deportiva, como la que se practica en El Placer de La Guaira, donde se da el torneo de pesca de pez espada, especie que está en peligro.

Detalló que durante estos campeonatos se hace seguimiento para que se devuelvan las especies al mar una vez hayan hecho las mediciones respectivas.

Datos

Unos 6.000 pescadores en 16 puertos de Sucre y Nueva Esparta se benefician con el programa de distribución de sardinas, que maneja la Corporación Única de Servicios Productivos Alimentarios, (Cuspal) para los Clap.

2.000 empleos directos genera el negocio de la pesca, entre caleteros y personal vinculado al proceso de la pesquería.

Hay 1.200 comunidades pesqueras, las cuales representan la unidad geográfica del pueblo que vive de la pesca.

De los 115.000 pescadores que hay en el país, 75.000 están organizados en los llamados Consejo Nacional de Pescadores y Pescadores, Conppa, lo cual les permite estabilizar el caso del combustible.

El Plan Coporo es la producción en cultivo de esta especie, dado que Venezuela cuenta con 23.000 hectáreas de cuerpos de agua y hay 3.300 acuicultores. La especie no requiere de alimentos balanceados que encarezcan su reproducción y podrá llegar a ser vendido entre 36 y 70 bolívares/kg.

El mercado de camarones se abre para Venezuela, aunque siempre lo ha tenido Ecuador como proveedor para el mercado francés; sin embargo, el año pasado no creció y su industria perdió 1.500 millones de dólares, mientras el de Venezuela creció 169% según el informe de los ecuatorianos.

El programa Venezuela come Pescado se inició este 2 de febrero el cual estará activo hasta julio, con la idea de que se amplíe el consumo de esta proteína entre los venezolanos.

La pesca industrial tiene que aportar un 5% de lo que pesca, que lo entrega en especies o a través del valor comercial. Esta pesca está reglamentada y los barcos de otros países que vengan a nuestras aguas, deben abanderarse y contar la concesión del gobierno venezolano y cumplir las normas. Los pescadores locales deben dar un aporte a sus comunidades, bien sea a su escuela, estación policial o a hospitales.

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