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La Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios de Venezuela (ANSA) identificó un cambio sostenido en los hábitos de compra

La llegada del fenómeno climatológico «El Niño» podría representar un nuevo desafío para la salud pública en Venezuela, especialmente para los niños, niñas y adolescentes, quienes figuran entre los grupos más vulnerables frente a los efectos de las altas temperaturas, la sequía y el deterioro de los servicios básicos. Así lo advirtió el pediatra Alejandro Crespo, quien aseguró que el país debe prepararse para enfrentar un escenario que podría agravar las malas condiciones sanitarias y sociales ya existentes.

El especialista explicó que, aunque popularmente algunas personas hablan de un «Súper Niño», el término correcto es simplemente fenómeno climatológico «El Niño», que este año podría manifestarse con mayor intensidad en Venezuela, generando un incremento de las temperaturas y una considerable disminución de las precipitaciones.

A su juicio, la reducción de las lluvias traerá consigo una disminución en los niveles de los embalses que abastecen las plantas hidroeléctricas del país, lo que podría traducirse en un recrudecimiento de los cortes eléctricos.

Crespo señaló que la inestabilidad del servicio eléctrico va mucho más allá de la incomodidad cotidiana, pues tiene repercusiones directas sobre la salud física y mental de la población.

«Los apagones afectan la calidad de vida de las familias y generan un importante impacto psicológico, tanto en niños como en adultos, en un país donde ya existe una carga importante de estrés por la situación económica y social», expresó.

MÁS CALOR, MENOS ALIMENTOS
El pediatra explicó que otro de los efectos del fenómeno climático recaerá sobre el sector agrícola nacional, que ya enfrenta importantes limitaciones por el deterioro de su infraestructura y la falta de inversión.

Indicó que la escasez de lluvias disminuirá el rendimiento de los cultivos, afectando la producción de alimentos y favoreciendo un incremento de los precios.

En consecuencia, advirtió que las familias con menores recursos tendrán mayores dificultades para acceder a una alimentación balanceada, incrementando los casos de desnutrición infantil.

Recordó que la crisis alimentaria ya ha dejado secuelas importantes en el crecimiento de muchos niños venezolanos, situación que, a su juicio, podría profundizarse con la llegada de «El Niño».

«Habrá más inseguridad alimentaria y eso repercute directamente en el desarrollo físico de los niños, afectando incluso su talla y crecimiento», alertó.

AUMENTARÁ EL RIESGO DE DENGUE, ZIKA Y MALARIA
Otro de los aspectos que preocupa al especialista es el almacenamiento de agua en recipientes debido a las constantes fallas del suministro.

Explicó que esta práctica favorece la reproducción de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya en la región centro-norte del país, mientras que en el sur podría incrementarse la incidencia de malaria.

Crespo indicó que Venezuela ya registra un importante número de casos de estas patologías, por lo que insistió en la necesidad de reforzar las medidas preventivas y el control de vectores.

El pediatra señaló que las altas temperaturas incrementan el riesgo de deshidratación y otras complicaciones en los niños, quienes son más sensibles a los cambios bruscos del clima.

Asimismo, indicó que los adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas también podrían sufrir mayores complicaciones, especialmente aquellas relacionadas con la hipertensión arterial y los accidentes cerebrovasculares.

En ese sentido, subrayó que el impacto emocional tampoco debe subestimarse.

Explicó que el estrés provocado por los apagones, la incertidumbre y las dificultades para acceder a los servicios básicos aumenta la demanda de atención psicológica, precisamente en un momento en el que el país enfrenta un marcado déficit de psiquiatras y psicólogos.

Las sequías amenazan a la infancia vulnerable

SEQUÍA FAVORECE INCENDIOS FORESTALES
Entre las consecuencias ambientales, Crespo mencionó el incremento del riesgo de incendios forestales producto de la sequía prolongada.
En Aragua, recordó, esta situación representa una amenaza permanente para el Parque Nacional Henri Pittier, donde cada temporada seca se registran incendios que afectan importantes extensiones de vegetación.

Añadió que el humo generado por estos siniestros incrementa los casos de asma, bronquiolitis, neumonía, laringotraqueítis y otras enfermedades respiratorias, aumentando la presión sobre las emergencias hospitalarias.

SISTEMA SANITARIO CON POCA CAPACIDAD DE RESPUESTA
El especialista resaltó que todos estos escenarios ocurren cuando el sistema público de salud aún enfrenta las consecuencias del doble terremoto registrado el pasado 24 de junio.

Precisó que varios centros asistenciales continúan presentando afectaciones estructurales, entre ellos el ambulatorio de Choroní, que aún no ha sido rehabilitado, además del Hospital del Mar y el ambulatorio de Ocumare de la Costa, donde persisten daños en parte de sus instalaciones.

Consideró que de no recuperarse oportunamente estos espacios, la atención médica podría verse seriamente comprometida cuando aumente la demanda de pacientes durante los meses de mayor impacto del fenómeno climático.

Finalmente, Crespo manifestó su preocupación por la baja cobertura de inmunización en Venezuela, al señalar que la interrupción de los servicios de salud y las dificultades derivadas del fenómeno «El Niño» podrían favorecer la aparición de brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunas.

Recordó que el continente americano mantiene vigilancia sobre patologías como el sarampión y sostuvo que la disminución de la cobertura vacunal coloca al país en una situación de alta vulnerabilidad.

Para el pediatra, el fenómeno «El Niño» no debe entenderse únicamente como un evento climático, sino como un problema de salud pública que exige respuestas coordinadas y oportunas. A su juicio, fortalecer los servicios sanitarios, garantizar el acceso al agua potable, mejorar la cobertura de vacunación, reforzar la prevención de enfermedades transmitidas por vectores y adoptar medidas para proteger a la población más vulnerable serán acciones fundamentales para reducir el impacto que este fenómeno podría tener sobre los venezolanos, especialmente sobre la infancia.

¿QUÉ ES EL FENÓMENO «EL NIÑO»?
El fenómeno «El Niño» forma parte del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un proceso natural que se origina por el calentamiento anormal de aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.

Ese incremento de la temperatura modifica la circulación atmosférica y altera los patrones normales de lluvia y temperatura en diferentes regiones del mundo. Mientras algunos países experimentan precipitaciones intensas e inundaciones, otros enfrentan sequías prolongadas y olas de calor.

Los especialistas indican que este fenómeno suele presentarse cada dos a siete años, aunque su intensidad y duración varían en cada episodio. Generalmente permanece activo entre nueve y doce meses, aunque algunos eventos pueden extenderse por más tiempo.

¿QUÉ ES EL «SÚPER NIÑO»?
A diferencia de «El Niño», «Súper El Niño» no es un término oficial adoptado por la Organización Meteorológica Mundial ni por los principales centros internacionales de monitoreo climático.

La expresión se utiliza para identificar episodios de «El Niño» extremadamente fuertes, cuando el calentamiento del Pacífico alcanza niveles excepcionalmente altos y sus efectos se intensifican a escala global.

Entre los eventos considerados de esta categoría destacan los ocurridos en los años 1982-1983; 1997-1998, y 2015-2016.
Estos episodios provocaron pérdidas económicas millonarias, alteraciones en la agricultura, incendios forestales, inundaciones y sequías en distintos continentes.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL FENÓMENO

  • «El Niño» modifica el comportamiento habitual del clima mediante una serie de cambios que pueden sentirse durante varios meses.
  • Incremento de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial.
  • Alteración de los patrones normales de lluvia.
  • Aumento de las temperaturas del aire en numerosas regiones.
  • Mayor probabilidad de sequías en algunos países y lluvias extremas en otros.
  • Impactos sobre la agricultura, el suministro de agua y la generación hidroeléctrica.

HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo

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