El índice global de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) volvió a subir en marzo, en una señal de renovadas presiones sobre los mercados agrícolas internacionales.
El indicador se ubicó en 128,5 puntos, un alza de 2,4% respecto a febrero, lo que marca el segundo incremento mensual consecutivo. En términos interanuales, el índice apenas supera en 1% su nivel de hace un año, aunque permanece casi 20% por debajo del pico alcanzado en 2022.
Energía y geopolítica, en el centro
El repunte responde no solo a factores propios de oferta y demanda, sino también al encarecimiento de la energía, en un contexto marcado por tensiones en el Cercano Oriente.
Ese factor ha comenzado a trasladarse a distintos mercados, particularmente a los aceites vegetales y al azúcar, donde los precios reaccionan con mayor sensibilidad a los costos energéticos.
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Aceites vegetales y azúcar impulsan el alza
El mayor aumento se registró en los aceites vegetales, cuyo índice subió 5,1% en marzo y acumula tres meses consecutivos al alza. El encarecimiento del petróleo elevó los costos de producción y reforzó la demanda vinculada a biocombustibles.
En paralelo, el azúcar avanzó 7,2%, alcanzando su nivel más alto desde finales de 2025. La expectativa de que Brasil destine más caña a la producción de etanol —en respuesta al alza del crudo— ha reducido las perspectivas de oferta para exportación.
Cereales y carnes, con avances moderados
Los precios de los cereales aumentaron 1,5%, impulsados principalmente por el trigo, afectado por preocupaciones climáticas en Estados Unidos y menores expectativas de siembra en Australia. Sin embargo, la abundante oferta global limitó mayores presiones.
En el caso de la carne, el índice subió 1%, con el cerdo como principal motor, apoyado por una mayor demanda estacional en Europa. También se registraron incrementos en la carne de bovino, mientras que aves y ovinos mostraron descensos.
Lácteos rompen tendencia a la baja
Los productos lácteos registraron un aumento de 1,2%, el primero desde mediados de 2025. La subida estuvo impulsada por la demanda internacional y la reducción estacional de la oferta en Oceanía, aunque los precios siguen por debajo de los niveles del año pasado.
El comportamiento del índice confirma la creciente dependencia de los alimentos frente a variables externas como la energía y los conflictos geopolíticos.
Aunque los precios aún están lejos de los máximos recientes, la tendencia al alza en los últimos meses sugiere que los mercados agrícolas vuelven a entrar en una fase de mayor volatilidad, con riesgos al alza vinculados tanto a la oferta como al entorno internacional.


