El economista y consultor, Asdrúbal Oliveros, expresó que el arranque de 2026 estará marcado por dos factores que condicionarán el desempeño económico de Venezuela: la persistencia de la brecha cambiaria y la aceleración de la inflación.
En entrevista con Unión Radio, Oliveros sostuvo que la incertidumbre política es hoy un factor de fuerte distorsión para la economía venezolana. La dificultad para comercializar el crudo en condiciones normales y el peso creciente de los criptoactivos en las transacciones han alimentado la presión sobre el mercado cambiario.
«Ese respiro económico pasa por lo político», afirmó, al destacar que un proceso de normalización podría ayudar a reducir la brecha y estabilizar el flujo de divisas.
La incertidumbre, agregó, tiene consecuencias directas sobre las decisiones empresariales. «La capacidad de las empresas en este momento para decidir qué hacer está muy limitada», señaló, ejemplificando con la imposibilidad de planificar incluso un viaje. Esa falta de claridad se traduce en una presión constante de demanda de divisas «a cualquier precio», que mantiene la tensión en el mercado cambiario.
Inflación en aceleración
El segundo factor que marcará el primer trimestre de 2026 es la inflación. Oliveros recordó que el Banco Central de Venezuela no publica cifras oficiales desde octubre de 2024, pero mediciones independientes muestran una aceleración significativa.
La variación del tipo de cambio oficial entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 supera el 400%, lo que sugiere niveles de inflación muy superiores a los del año pasado, cuando rondaban el 50%. «Esa aceleración merma el poder adquisitivo y será un factor presente en el primer trimestre», advirtió.
Para Oliveros, la combinación de incertidumbre política, presión cambiaria e inflación creciente configura un escenario complejo para el inicio de 2026. La economía, dijo, se encuentra en un punto en el que las decisiones políticas serán determinantes para definir si se logra un respiro o si se profundizan las distorsiones.