La alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudí y Rusia, se prepara para definir en los próximos días si mantiene sin cambios su política de producción petrolera para marzo, en un contexto marcado por el repunte de los precios del crudo y el aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán.
La decisión será evaluada en una reunión por videoconferencia que reunirá a los ministros de Energía de los principales países del bloque, entre ellos Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán.
Pese a que el precio del petróleo ha subido con fuerza en la última semana, el consenso del mercado apunta a que la OPEP+ optará por mantener congelada la oferta durante el resto del primer trimestre de 2026.
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Durante 2025, el grupo revirtió progresivamente parte de los recortes voluntarios aplicados desde 2023, incorporando cerca de 2,9 millones de barriles diarios al mercado. Sin embargo, ante la presión bajista que dominó los precios a finales del año pasado, la alianza decidió pausar nuevos incrementos en enero, febrero y marzo.
Aunque aún queda por revertir más de un millón de barriles diarios de recortes voluntarios, los analistas consideran que el bloque priorizará la estabilidad del mercado frente a la volatilidad generada por factores externos.
El reciente repunte del crudo responde, en gran medida, al deterioro del entorno geopolítico. La posibilidad de una escalada militar entre Washington y Teherán ha reactivado los temores sobre interrupciones en el suministro, especialmente por el riesgo que representa el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo que se consume a escala global.
El Brent cerró la última semana por encima de los 70 dólares por barril, mientras que el WTI superó los 65 dólares, acumulando alzas significativas desde comienzos de año.
No obstante, el mercado sigue percibiendo una oferta global relativamente holgada, impulsada por el aumento de la producción en países fuera de la OPEP+ como Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana y Argentina.
En este contexto, la alianza petrolera parece inclinada a no reaccionar de forma inmediata a los movimientos de corto plazo en los precios, apostando por una lectura más estructural del balance entre oferta y demanda, en un escenario donde el crecimiento del consumo sigue mostrando señales de desaceleración.
Con información de EFE.


