El BCV redujo de 73% a 50% la tasa de encaje aplicada a los depósitos a plazo de la banca comercial y universal. La exigencia sobre los depósitos a la vista y de ahorro se mantuvo en 73%.
En el sistema microfinanciero, la tasa pasó de 40% a 27%, según el documento de Oikos Research.
El encaje es la proporción de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizada en el banco central, sin poder destinarla a préstamos. Cuando disminuye, las entidades pueden disponer de una mayor parte de los recursos sujetos a esa obligación.
Por ejemplo, si un banco recibe 1.000 bolívares en depósitos sujetos a un encaje de 73%, debe mantener 730 bolívares como encaje requerido. Si la tasa baja a 50%, esa obligación se reduce a 500 bolívares, lo que libera potencialmente 230 bolívares adicionales.
Sin embargo, que haya más recursos disponibles no significa que necesariamente se otorgarán nuevos préstamos. El efecto sobre el financiamiento también depende de las decisiones de los bancos y de las condiciones del mercado crediticio.
La principal objeción de Oikos Research es que la reducción abarca una porción muy pequeña de la liquidez monetaria.
De acuerdo con las cifras del BCV citadas en el informe, los depósitos a plazo sumaban 23.935 millones de bolívares, equivalentes a 0,78% de la liquidez monetaria total, calculada en 3,13 billones de bolívares.
En contraste, los depósitos a la vista representaban 88,5% de la liquidez y los depósitos de ahorro, 8,11%. Ambos mantienen una tasa de encaje de 73% en la banca comercial y universal.
Por esa diferencia, Oikos considera que la modificación tiene un alcance limitado: la tasa disminuye para una categoría de depósitos que representa una fracción mínima del total, mientras permanece sin cambios para las modalidades con mayor peso.
La firma califica la medida como un «saludo a la bandera» y sostiene que tendría mayor sentido si formara parte de una reducción del encaje para todos los depósitos.
La consultora también sostiene que mantener una proporción elevada de los depósitos inmovilizada puede encarecer la intermediación financiera. Ese costo, según su planteamiento, puede trasladarse a los clientes mediante intereses más altos en los préstamos o rendimientos más bajos para los ahorros.
El informe no calcula cuántos créditos adicionales podrían otorgarse con la nueva tasa ni estima una variación concreta de los intereses. Por tanto, no permite afirmar que las condiciones de financiamiento mejorarán o empeorarán en una magnitud determinada.
La reducción del encaje bancario que entró en vigor el 15 de septiembre podría tener un efecto marginal sobre el crédito en Venezuela, debido a que se aplica a una proporción pequeña de los depósitos. En un análisis Oikos Research cuestionó el alcance de la decisión del BCV y planteó que una disminución más amplia del encaje tendría mayor incidencia sobre los recursos disponibles en la banca.
El BCV redujo de 73% a 50% la tasa de encaje aplicada a los depósitos a plazo de la banca comercial y universal. La exigencia sobre los depósitos a la vista y de ahorro se mantuvo en 73%.
En el sistema microfinanciero, la tasa pasó de 40% a 27%, según el documento de Oikos Research.
El encaje es la proporción de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizada en el banco central, sin poder destinarla a préstamos. Cuando disminuye, las entidades pueden disponer de una mayor parte de los recursos sujetos a esa obligación.
Por ejemplo, si un banco recibe 1.000 bolívares en depósitos sujetos a un encaje de 73%, debe mantener 730 bolívares como encaje requerido. Si la tasa baja a 50%, esa obligación se reduce a 500 bolívares, lo que libera potencialmente 230 bolívares adicionales.
Sin embargo, que haya más recursos disponibles no significa que necesariamente se otorgarán nuevos préstamos. El efecto sobre el financiamiento también depende de las decisiones de los bancos y de las condiciones del mercado crediticio.
La principal objeción de Oikos Research es que la reducción abarca una porción muy pequeña de la liquidez monetaria.
De acuerdo con las cifras del BCV citadas en el informe, los depósitos a plazo sumaban 23.935 millones de bolívares, equivalentes a 0,78% de la liquidez monetaria total, calculada en 3,13 billones de bolívares.
En contraste, los depósitos a la vista representaban 88,5% de la liquidez y los depósitos de ahorro, 8,11%. Ambos mantienen una tasa de encaje de 73% en la banca comercial y universal.
Por esa diferencia, Oikos considera que la modificación tiene un alcance limitado: la tasa disminuye para una categoría de depósitos que representa una fracción mínima del total, mientras permanece sin cambios para las modalidades con mayor peso.
La firma califica la medida como un «saludo a la bandera» y sostiene que tendría mayor sentido si formara parte de una reducción del encaje para todos los depósitos.
La consultora también sostiene que mantener una proporción elevada de los depósitos inmovilizada puede encarecer la intermediación financiera. Ese costo, según su planteamiento, puede trasladarse a los clientes mediante intereses más altos en los préstamos o rendimientos más bajos para los ahorros.
El informe no calcula cuántos créditos adicionales podrían otorgarse con la nueva tasa ni estima una variación concreta de los intereses. Por tanto, no permite afirmar que las condiciones de financiamiento mejorarán o empeorarán en una magnitud determinada.
Fuente: https://finanzasdigital.com/reduccion-del-encaje-bancario-credito-impacto-venezuela/
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