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Productores de combustible en EEUU elevan compras de crudo venezolano al nivel más alto en más de un año

Los productores de combustible en Estados Unidos están incrementando sus compras de crudo venezolano hasta alcanzar el nivel más alto en más de un año, en línea con el objetivo de la administración Trump de diversificar el suministro en medio de la reconfiguración de los flujos globales de petróleo provocada por la guerra con Irán.

Según datos oficiales publicados este miércoles por la Administración de Información Energética (EIA en inglés), las importaciones de crudo pesado venezolano se duplicaron en la semana previa al 13 de marzo, alcanzando su punto más alto desde finales de 2024. En conjunto, los envíos provenientes de Venezuela, México, Brasil, Colombia y Ecuador aumentaron en más de un millón de barriles diarios durante el mismo periodo. Las importaciones desde Arabia Saudita también subieron cerca de 200.000 barriles diarios, aunque ese incremento fue compensado por una caída equivalente en los flujos procedentes de Irak.

El repunte de los cargamentos venezolanos refleja cómo el conflicto en Medio Oriente está alterando el mapa energético global. En este escenario, Estados Unidos ha visto crecer tanto sus importaciones como sus exportaciones de crudo. Chevron recibió autorización para reanudar operaciones en Venezuela en julio, y los envíos desde el país sudamericano se duplicaron en febrero bajo supervisión estadounidense.

 

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Las refinerías estadounidenses, diseñadas para procesar crudos pesados y con descuento, continúan dependiendo de estos barriles para abastecer sus plantas, incluso mientras el país mantiene un volumen elevado de exportaciones de petróleo ligero de esquisto.

Las exportaciones estadounidenses también han aumentado, impulsadas por la demanda de compradores asiáticos y otras refinerías que buscan sustituir suministros de Medio Oriente. La semana pasada, Estados Unidos exportó casi cinco millones de barriles diarios, el nivel más alto desde septiembre de 2025.

A pesar de la volatilidad global, Estados Unidos se mantiene relativamente protegido frente a interrupciones abruptas gracias al aumento de sus inventarios. Las existencias de crudo subieron por cuarta semana consecutiva, proporcionando un colchón frente a posibles disrupciones de oferta.

Sin embargo, el movimiento de barriles en la costa del Golfo —donde se concentra la mayor capacidad de refinación del país— no ha logrado contener el avance de los precios de los combustibles. La gasolina minorista se acerca a un promedio nacional de casi cuatro dólares por galón, el nivel más alto desde septiembre de 2023, mientras que el diésel supera los cinco dólares, su mayor registro desde diciembre de 2022.

 

Con información de Bloomberg en Línea

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