El sector asegurador venezolano enfrenta un desafío: apenas 6% de la población tiene un seguro de salud. En país con ingresos variables y una inflación persistente, las aseguradoras exploran canales alternativos para llegar a más clientes. Entre ellos, la banca —y en particular las tarjetas de crédito— emerge como una vía estratégica para ampliar la cobertura.
El tema fue central en un foro organizado por la Universidad Católica Andrés Bello, que reunió a representantes de las cámaras del sector y a funcionarios de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (Sudeaseg). La discusión dejó claro que no basta con crear nuevos productos: la forma en que estos llegan al consumidor es tan importante como su diseño.
Aunque en Venezuela operan 51 aseguradoras, la penetración sigue siendo mínima. Las pólizas de salud representan cerca de 70% de las primas cobradas y 65% de la cartera del sector, reflejo de la prioridad que los hogares asignan a la atención médica en un sistema público debilitado.
Para María del Carmen Bouffard, presidenta de la Cámara Aseguradora, la baja cobertura también responde a un problema cultural: la percepción del seguro como un bien elitista. Sin educación financiera, explicó, es difícil que los hogares consideren la protección como una necesidad y no como un lujLa banca como puerta de entradaFernando Scull, presidente de la Cámara Venezolana de Empresas de Corretaje de Seguros (Cavecose), sostiene que la expansión del sector dependerá de la capacidad de vender seguros donde está la gente. En este contexto, la banca —incluidas las tarjetas de crédito— aparece como el canal más prometedor.
“Es importante que los bancos puedan comercializar seguros con las tarjetas de crédito, con créditos de inmuebles, del carro, de la moto. Todo eso va a fomentar el seguro”, afirmó. El modelo permitiría ofrecer productos de bajo costo vinculados a instrumentos de pago, reduciendo fricciones, facilitando la cobranza y ampliando el alcance del sector.
En otros mercados latinoamericanos, los bancos actúan como grandes distribuidores de microseguros y seguros paramétricos. En Venezuela, donde los canales tradicionales son escasos, la adopción de este modelo sería especialmente relevante.
Microseguros, tecnología y pagos en moneda dura
Otra estrategia para ampliar la cobertura es diseñar productos más accesibles. La ley permite microseguros con coberturas limitadas y primas económicas. “Si queremos masificar, hay que salir de los productos costosos”, señaló Edixon Escalona, de la Sudeaseg.
El sector también se adapta a la realidad monetaria del país. Scull explicó que muchos clientes solicitan pagar pólizas en dólares, euros o criptomonedas, un reflejo de la dolarización de facto de los ingresos. La regulación deberá ajustarse para evitar vacíos y proteger a los consumidores.
La Sudeaseg respalda la innovación. Escalona destacó que las aseguradoras emplean cada vez más tecnología para diseñar productos simples y venderlos de manera eficiente, una tendencia reforzada por la reforma legal de 2023 que incorporó un sandbox regulatorio para probar modelos de negocio en un entorno supervisado.
Confianza y solvencia como condición de crecimiento
La digitalización y la inteligencia artificial forman parte de la operación de muchas compañías, pero los ejecutivos insisten en que cualquier avance debe manejarse con cautela. “La industria vende un intangible: la confianza. Y esa confianza solo se sostiene con solvencia y transparencia”, recordó Bouffard.
Para los corredores, la ecuación es igual de clara. “Vendemos una promesa de pago. ¿Cómo sabemos que la compañía va a cumplir? Con confianza, solvencia y transparencia”, resumió Scull.
En un mercado pequeño, fragmentado y marcado por la incertidumbre económica, el futuro del sector dependerá tanto de la innovación como de la capacidad de integrar nuevos canales comerciales. La banca —y sus tarjetas de crédito— podrían convertirse en la puerta que el seguro venezolano necesita para ganar escala.
Con información de El Ucabista