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Venezuela 2026: el salto del rentismo a una economía diversificada

Especialistas y sectores gremiales coinciden en que la articulación entre el Estado y la empresa privada está blindando el nuevo modelo de crecimiento nacional

El paradigma económico venezolano atraviesa una metamorfosis definitiva este primer trimestre de 2026. Lo que durante décadas fue un modelo estrictamente dependiente de la renta petrolera, hoy se transforma en una estructura multifactorial que prioriza la manufactura, la agroindustria y la tecnología.

Según el economista Luis Fernando Guanipa, el país avanza con “pasos certeros” hacia una economía sólida que aprovecha sus recursos naturales no solo para el consumo interno, sino como una oferta exportable competitiva para el mundo entero.

En una reciente entrevista para el programa La Jornada de VTV, Guanipa enfatizó que este “círculo virtuoso” es el resultado de una alianza estratégica entre el sector público y privado. Esta sinergia ha permitido activar motores que antes permanecían en letargo, enviando un mensaje claro a la comunidad internacional: Venezuela es la mayor reserva de crudo del planeta, pero también se perfila como una potencia farmacéutica, turística y agroalimentaria.

El renacer del campo: el sorgo toma el protagonismo en el Plan de Siembra

Uno de los pilares más robustos de esta nueva etapa es el sector agrícola. Jhonatan Medina, vicepresidente de la Confederación del Agro (Confeagro), destacó la inmensa capacidad de las tierras fértiles venezolanas para la producción a gran escala. La estrategia actual no solo busca la soberanía alimentaria, sino la optimización de rubros específicos que alimentan otras cadenas industriales.

En este sentido, el Plan Nacional de Siembra ha integrado de manera estratégica el cultivo de sorgo, proyectando el desarrollo de 300 mil hectáreas en todo el territorio nacional. Los estados Guárico y Portuguesa se consolidan como los líderes indiscutibles de esta producción, la cual es vital para la industria de alimentos balanceados y otros derivados procesados. Esta expansión agrícola representa una de las mayores movilizaciones de maquinaria y talento humano en el campo venezolano en los últimos años.

Cero burocracia: la tecnología al servicio de la inversión

Para que este crecimiento sea sostenible, la arquitectura legal del país también se está modernizando. Recientemente, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión el “Proyecto de Ley Orgánica para la Aceleración y Optimización de los Trámites y Procedimientos Administrativos”. Este instrumento jurídico tiene como objetivo principal eliminar los «cuellos de botella» que históricamente han frenado la inversión y el emprendimiento.

El abogado Gabriel Sánchez señala que esta norma no es solo un cambio de papel, sino una apuesta total por la digitalización de la gestión pública. “Se busca mejorar la eficiencia institucional mediante la tecnología, para que los procesos sean simples y transparentes para el ciudadano y el empresario”, explicó. Al reducir la carga burocrática, el Estado facilita que los capitales nacionales e internacionales fluyan de manera más dinámica hacia los sectores productivos mencionados por Guanipa.

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