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#Datos Cómo pueden robar sus claves bancarias y qué puede hacer para protegerlas

ESET repasa las 6 técnicas principales y de qué manera es posible protegerse del robo de claves bancarias, una información tan sensible como crítica.

Las claves bancarias representan uno de los activos más valiosos para las personas: obtenerlas significa para los cibercriminales tener en sus manos la llave que abre una caja fuerte virtual, y disponer del dinero de sus víctimas.

Para ello, emplean diversas técnicas que, en caso de encontrar a usuarios desprotegidos, desprevenidos o descuidados, suelen dar sus frutos.

Seis técnicas más utilizadas para el fraude

ESET repasa cuáles son las 6 técnicas principales y de qué manera es posible protegerse del robo de una información tan sensible como crítica.

Sitios falsos: Los estafadores emplean una URL que incluye el nombre del banco y hasta tiene una apariencia similar al oficial. El nombre del sitio suele ser casi idéntico al que utiliza el banco en sus cuentas de Twitter e Instagram, con una mínima diferencia (puede ser a veces de una sola letra).

De hecho, una búsqueda en Google puede llevar a estos sitios fraudulentos que logran aparecer entre los primeros resultados de búsqueda, muchas veces en forma de anuncios.

Ya en el sitio falso, la estética y el diseño son idénticos a los de la página oficial. Y para acceder al supuesto homebanking es que incluye los campos en los que las víctimas deben ingresar datos de inicio de sesión, que en realidad serán para ciberdelincuentes.

Una vez que la persona ingresa su nombre de usuario y contraseña, el sitio suele simular que verifica los datos entregados, cuando en ese tiempo en realidad los cibercriminales inician sesión con los datos robados en el sitio legítimo del banco.

Recientemente se identificaron dos sitios falsos que se hacían pasar por la web oficial del Banco Itaú (una entidad con presencia en varios países de América Latina), con el objetivo de robar las credenciales bancarias de clientes en Argentina y también en Brasil.

En casos como este es necesario aclarar que el banco también es víctima, ya que se utiliza su nombre para engañar a sus clientes. De hecho, en la página oficial la entidad comparte diversos consejos para evitar que las personas caigan en distintos tipos de fraudes en su nombre.

Sitios comprometidos previamente: Otra vía utilizada por los cibercriminales es comprometer sitios previamente para desde allí obtener las claves bancarias de usuarios y usuarias.

Los cibercriminales pueden explotar una vulnerabilidad en scripts o plugins agregados que no se encuentren actualizados, o bien aquellas fallas de seguridad que no han sido descubiertas.

Así, pueden agregar una redirección desde el sitio víctima hacia el sitio del atacante, desde el cual podrán obtener las claves. Por otra parte, los atacantes muchas veces crean una página apócrifa dentro del sitio web oficial, que se hace pasar por entidad.

Una vez que las víctimas se encuentran dentro de estas páginas falsas es muy probable que se solicite ingresar los datos bancarios.

– Malware: El malware ha evolucionado a pasos agigantados; de hecho, se comercializan diferentes tipos de códigos maliciosos. Los troyanos bancarios, con gran presencia en toda la región, han causado daños por una cifra que asciende a más de 110 millones de dólares.

Mekotio, Casbaneiro, AmavaldoGrandoreiro son solo algunas de las familias capaces de realizar distintas acciones maliciosas, pero que se destacan puntualmente por suplantar la identidad de bancos mediante ventanas emergentes falsas y así robar información sensible de las víctimas.

Hay distintas maneras para que los cibercriminales puedan colocar ese tipo de malware en los equipos de sus víctimas. Por un lado, mediante correos de phishing o mensajes de texto.

También a través de anuncios maliciosos, el compromiso de un sitio web que recibe muchas visitas (ciertos códigos maliciosos se descargan automáticamente y se instalan en el equipo apenas el usuario visita el sitio) y hasta puede estar oculto en aplicaciones móviles maliciosas que simulan ser legítimas.

– Llamadas telefónicas: Dado que los estafadores son profesionales en su rubro y suelen contar historias de manera muy convincente, se valen de la ingeniería social para engañar y robar información sensible, como las claves de acceso del banco.

Los atacantes pueden llegar a la víctima mediante llamadas telefónicas masivas, con el único objetivo de lograr una comunicación más personal que a través de un correo electrónico: así la manipulación es más fácil de llevar a cabo.

Como excusa de llamada pueden utilizar informar sobre algún problema puntual con la cuenta bancaria o de un movimiento fraudulento asociado a la víctima. Para la supuesta resolución es que solicitarán información personal y las claves de acceso a la cuenta.

 

– Perfiles falsos en redes: Otra táctica común y muy eficiente es armar perfiles falsos en las redes sociales (léase Facebook, Instagram o X), y desde allí llevar a cabo el engaño que termine en la obtención de claves de acceso bancario de víctimas desprevenidas o desinformadas.

Hay múltiples ejemplos en X e Instagram que evidencian como los estafadores monitorean los comentarios que hacen los usuarios con ciertas palabras clave o cuando etiquetan a un perfil verificado.

Se valen de la urgencia que generalmente llevan estos mensajes (suelen ser reclamos o algún tipo de inconveniente a resolver) y a través de estos perfiles falsos (sin marca de verificación) envían mensajes directos haciéndose pasar por la cuenta oficial del banco.

Tal es así que utilizan el mismo logo y una variación del nombre oficial, y hasta ofrecen el contacto del servicio de atención al cliente o bien piden un número de contacto.

Finalmente, las víctimas son contactadas por falsos representantes de atención al/la cliente que buscarán extraer información, como claves de acceso, tokens u otros datos para poder acceder a sus cuentas y vaciarlas.

– Scraping: El scraping o “rascado” funciona una vez que una persona empieza a seguir la cuenta oficial de un banco en redes sociales para realizar una consulta, los ciberatacantes la contactan por privado, de manera inmediata, haciéndose pasar por el banco en cuestión.

Si la víctima responde el mensaje sin verificar que se trata de una cuenta real o falsa, el supuesto asesor pedirá un número de teléfono para continuar con la consulta por esa vía. Allí utilizarán toda la información disponible en las redes sociales e internet en general para hacerle creer a la víctima de que realmente es un colaborador del banco y que está allí para darle soporte.

Una vez que la víctima entra en confianza, el supuesto asesor pedirá la información bancaria, que le servirán para vaciar la cuenta.

Buenas prácticas indispensables

Desde ESET comparten buenas prácticas que permiten reducir sensiblemente el riesgo de ser víctima de estafas:

  • Verificar la dirección web visitada y confirmar que es la correcta.
  • Comprobar que el sitio web tenga un certificado de seguridad válido, firmado por la compañía que dice ser.
  • No brindar información personal o financiera, si no se cuenta con la seguridad de que el sitio web es legítimo.
  • No divulgar ningún detalle por teléfono, incluso si la persona del otro lado suena convincente. Consultar de dónde están llamando y luego volver a llamar a esa organización para verificar. Es clave no utilizar los números de contacto proporcionados por esa persona.
  • No hacer clic en enlaces ni descargar archivos de correos electrónicos, mensajes de redes sociales, mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram), o de texto sospechosos o de remitentes desconocidos.
  • Siempre utilizar software de seguridad para proteger el equipo contra el malware y otras amenazas, y mantenerlo actualizado.
  • Descargar aplicaciones de tiendas oficiales, como la App Store o Google Play.

“El primer paso como siempre en estos casos es interiorizarse y mantenerse informado de las estrategias y técnicas que utilizan los cibercriminales para obtener las claves bancarias y cualquier otro tipo de información sensible”, comenta Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.

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