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Dólar paralelo acumula caída de 4,73% y el oficial ha subido apenas 0,86% en lo que va de 2024

El diferencial entre los precios del dólar oficial y el paralelo es inferior a 3%, mientras la liquidez acumula un aumento inferior a 1%.

La dura estrategia de estabilización del tipo de cambio ha golpeado más al mercado paralelo que a las mesas cambiarias de la banca, a tal punto que el dólar en el mercado informal acumula una contracción de -4,73% en lo que va de año, mientras la cotización oficial ha subido apenas 0,86%.

Esta contracción en el paralelo, que el mercado no esperaba, ha reducido la brecha entre ambos tipos de cambio a solo 2,74%, un dato que puede incidir en la demanda en el mercado no oficial, porque este diferencial afianza la competitividad de la cotización bancaria.

El tipo de cambio oficial cerró este 15 de febrero en 36,27 bolívares con aumentos mínimos, mientras el marcador de EnParaleloVzla se ubicó en 37,28 bolívares por unidad en un contexto donde la oferta parece ser suficiente para atender la demanda.

El Banco Central de Venezuela ha inyectado casi 600 millones de dólares al mercado bancario, con una intervención de 596 millones en lo que va de año, al tiempo que actores privados se suman a las mesas cambiarias, especialmente los petroleros mientras las sanciones estadounidenses se mantengan en suspenso.

Expertos esperan que Estados Unidos no modifique las licencias aprobadas para la operación de empresas petroleras extranjeras, incluyendo a Chevron; no obstante, de ser restituidas las sanciones que afectan las exportaciones petroleras de Venezuela habrá una reducción del ingreso, lo que genera incertidumbre sobre la potencia de la estrategia de intervención.

Aún en año electoral, el gobierno espera mantener el ajuste monetario que en el primer mes y medio de 2024 ha sido claramente duro. La liquidez monetaria, por ejemplo, acumula un aumento mínimo de 0,59% en las últimas cinco semanas reportadas.

Parece que la intención del Ejecutivo nacional es conseguir un primer trimestre del año con inflación baja y estabilidad cambiaria, en función de ganar margen para flexibilizar en el resto del año.

La posibilidad de que las elecciones presidenciales se adelanten, posiblemente a julio, también induce a repensar los escenarios de comportamiento de estos indicadores, ya que habrá una menor presión en el cierre del año.

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