En algunas casas, su imagen ocupa un lugar especial junto a una vela o una flor; en otras, una pequeña estampita permanece guardada como símbolo de protección, agradecimiento y esperanza. Para muchos devotos del Eje Este aragüeño, la presencia de San José Gregorio Hernández va más allá de una fecha en el calendario, forma parte de una fe cultivada desde la infancia, transmitida en familia y renovada con cada oración.
Este lunes 26 de octubre, Venezuela recuerda el natalicio del llamado Médico de los Pobres, una figura profundamente arraigada en la religiosidad popular, cuya vida estuvo marcada por la vocación de servicio, la medicina y su compromiso católico con quienes más necesitaban ayuda.
Nacido en Isnotú, estado Trujillo, en 1864, José Gregorio Hernández se graduó de médico en la Universidad Central de Venezuela en 1888. También se dedicó a la docencia y la investigación científica, pero fue su cercanía con los enfermos y las personas de escasos recursos lo que consolidó el cariño popular que lo acompaña hasta nuestros días. La Iglesia católica lo canonizó el 19 de octubre de 2025, un acontecimiento histórico para Venezuela.
A más de un siglo de su muerte, su nombre sigue presente en las plegarias de quienes acuden a él en momentos de dificultad, piden por la salud de sus seres queridos o simplemente elevan una oración para agradecer por la vida.
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María Márquez nació en Caracas, pero encontró en La Victoria un lugar al que hoy también siente como propio; su vínculo con José Gregorio Hernández comenzó cuando era pequeña, gracias a una devoción que aprendió en el seno familiar y que, con los años, ha compartido con sus seres queridos.
Para ella, el natalicio del Santo tiene un significado especial, aunque su relación espiritual no se limita a una celebración anual; la oración, cuenta, forma parte de su cotidianidad y es una manera de agradecer por su salud y la de quienes la acompañan.
«Yo le rezo a mi Doctor, y lo celebro todos los días de mi vida, por eso hoy no hay mayor cosa que pueda hacer sino igualmente orar y agradecer por todo lo recibido, por mi salud, por la de mis familiares y afectos», expresó.
María también recuerda con cariño la devoción que existe en Caracas, donde la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, lugar donde reposan los restos del Santo, representa un importante punto de encuentro para sus fieles.
Su testimonio refleja cómo esta expresión religiosa se mantiene viva en los hogares, a través de las enseñanzas de padres y abuelos, de las oraciones compartidas y de una confianza que acompaña a las familias en distintas etapas de la vida.
Para Carmen Ochoa, la fecha también es motivo de gratitud. Su devoción por José Gregorio Hernández, asegura, se ha mantenido a lo largo de los años, fortalecida por las experiencias personales y familiares que ella atribuye a su intercesión.
En esta jornada, su manera de conmemorarlo no consiste únicamente en recordar su nacimiento, sino en renovar una relación espiritual que encuentra presente, tanto en los momentos difíciles, como en aquellos en los que hay razones para dar gracias.
«Yo soy fiel a José Gregorio desde siempre, él me ha concedido la sanidad en muchos padecimientos, no sólo míos sino familiares y por eso le agradezco y lo conmemoro. Hoy salí de mi casa, le recé y voy al médico y sé que con su bendición y con la intercesión ante Dios, saldré muy bien», manifestó.
Sus palabras muestran una dimensión íntima de esta devoción, la confianza con la que muchos creyentes afrontan sus preocupaciones, sin dejar de reconocer la importancia de acudir a los profesionales de la salud cuando lo necesitan.
La historia de José Gregorio Hernández también permite comprender por qué su figura ha trascendido las generaciones, su formación científica convivió con una profunda espiritualidad y con una disposición permanente a servir. Atendía gratuitamente a personas sin recursos y, en ocasiones, contribuía incluso a cubrir el costo de sus medicinas, una entrega que le ganó el apelativo de Médico de los Pobres.
En el Eje Este de Aragua, ese legado encuentra continuidad en las personas que conservan su imagen en casa, le dedican sus oraciones y comparten con sus familiares las historias que han escuchado sobre su vida.
Este 26 de octubre, el natalicio del Santo venezolano invita a mirar más allá de las estampitas y los altares domésticos para recordar al médico, científico y docente que hizo de la atención a los más necesitados una parte esencial de su existencia.
Para María y Carmen, como para tantos devotos, la fecha es una oportunidad para agradecer y renovar la fe; una manera de recordar que José Gregorio Hernández no sólo pertenece a los libros de historia o a las celebraciones religiosas, sino también a la intimidad de los hogares donde su nombre se pronuncia cada día con esperanza.
Fuente: https://elsiglo.com.ve/jose-gregorio-santo-vive-hogares-victorianos/
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