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El año cierra con nuevo récord de emisiones de CO2 a la atmósfera

Más de 40 millones de toneladas de gases invernadero complican la reversión del calentamiento global.

Pese a las advertencias climáticas de los científicos, el total de CO2 emitido a la atmósfera, lejos de reducirse, alcanzará un nuevo récord en 2023, con 40.900 millones de toneladas, según datos del nuevo informe anual publicado por Global Carbon Project, en el marco de la COP28.

Dicho informe, denominado ‘Global Carbon Budget’, que aporta una visión global del ciclo del carbono, ha sido elaborado por investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), la Universidad de East Anglia (UEA), el Centro para la Investigación Internacional del Clima (Noruega), la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich y otras 90 instituciones de todo el mundo.

Se trata de la decimoctava edición de este informe con participación de más de 120 científicos, y será publicado en la revista Earth System Science Data.

Según los datos, se prevé que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de combustibles fósiles, la fuente principal del efecto invernadero global que provoca la crisis climática, habrán aumentado un 1,1 por ciento respecto a 2022, con un nuevo récord, hasta situarse en 36.800 millones de toneladas al cierre de 2023.

Sumadas las emisiones de CO2 de origen fósil junto con las procedentes de los cambios de uso de la tierra, el total ascenderá a 40.900 millones de toneladas este año, según los pronósticos para el cierre del año.

El dato global es superior al de 2022, en el que se habrían emitido 40.600 millones de toneladas de CO2, y confirma la distancia que persiste con los objetivos climáticos globales para su cumplimiento, que habría de ser “urgente”, de acuerdo con el informe.

Aunque con grandes incertidumbres, todo apunta a que, con el actual ritmo de emisiones, habría un 50 % de probabilidades de que, en unos siete años, el calentamiento global superara de forma normalizada el umbral del 1,5°C por encima de los niveles térmicos de la era preindustrial.

Aunque alrededor de la mitad del CO2 sigue siendo absorbido por los “sumideros” terrestres que son los bosques, y por los oceánicos, el resto de emisiones permanece en la atmósfera y provoca cambio climático.

Según las cifras, las emisiones fósiles de CO2 están disminuyendo en algunas regiones geográficas, incluidas Europa y Estados Unidos, pero en general están aumentando en el mundo.

Los científicos advierten de que la acción global para reducir los combustibles fósiles no está siendo lo suficientemente rápida como para evitar “el peligroso” cambio climático.

 

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