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#Entrevista Producción nacional de calzado cubre solo entre 10% y 15% de la demanda

La producción local de calzado no marcha bien en Venezuela y puede ser inferior a la de 2023, advierte Tony De Benedetto, presidente de Cavecal. Las importaciones y el contrabando ganan la competencia a la industria nacional.

Tony Di Benedetto es el presidente de la Cámara Venezolana del Calzado y componentes (Cavecal). Relata que la industria –lamentablemente- no está caminando con buen pie.

Si en los años 80 y 90 la manufactura nacional dominaba 80% del mercado nacional, hoy el contrabando –entre otros factores- de zapatos extranjeros ha reducido el market share de la industria nacional a un rango de entre 10 y 15% de participación.

“Lamentablemente no dejamos de ser uno de los sectores más afectados en la industria, pues hemos sido impactados por las importaciones, los bajos aranceles, y el contrabando”, da su primera pisada en su declaración.

Di Benedetto también señala el bajo poder adquisitivo de los compradores. Eso juega en contra. Predominan en la matriz de consumo –avanza- en ese 15%, “las botas y zapatos de seguridad, luego el calzado escolar y en último lugar el calzado de vestir, así como de niños”, va al detalle.

Calzado: crédito restringido con tasas muy altas

El dirigente gremial expresa que hay cierto flujo de financiamiento bancario, pero los créditos son indexados, y con tasas muy altas. “La industria está trabajando a propio pulmón”.

– ¿Si se compara la calidad del calzado importado con el que se produce en el país, qué evaluación hace?

– El calzado que se produce en Venezuela es un zapato de cuero, de mayor calidad; no se puede comparar con un producto de semicuero que constituye la inmensa mayoría de la importación.

Di Benedetto cuenta que el calzado importado tiene 22% de arancel. La Cámara está pidiendo a las autoridades que este tributo se incremente a 35%.

Luego, es necesario tomar decisiones que faciliten la recuperación de la economía del venezolano, en función de elevar un consumo deprimido. “Hemos pedido que se baje un poco lo que se paga en impuestos, porque se ha fortalecido la economía informal, y eso no es sano”.

Pero hay ventajas competitivas para los productores nacionales, sin embargo. “Contamos con una capacidad instalada que puede cubrir 80% del mercado. Podemos hacer un calzado 100% venezolano, con mejor calidad que la del importado”, insiste el dirigente gremial.

Para el presidente de la Cámara Venezolana del Calzado, la industria nacional no tiene, más allá de la capacidad ociosa utilizable, incentivos claros para colocar sus productos en el exterior. «Se exporta poco. Sobre todo, calzado de seguridad», indica Tony Di Benedetto.

No tenemos tradición exportadora

“Nunca hemos sido un país exportador de calzado. No era un negocio sostenible para nosotros”, revela.

#Entrevista Producción nacional de calzado cubre solo entre 10% y 15% de la demanda

La industria nacional del calzado produce entre 10 y 15% de los calzados que se venden en Venezuela, dice Tony De Benedetto, presidente de Cavecal.

También el gremio ha efectuado conversaciones con el gobierno para incrementar las compras gubernamentales, de manera que la demanda del Estado se cubra en 100% con productos nacionales.

“Sí tenemos diálogos con el gobierno, y hemos puesto sobre la mesa todos nuestros problemas, y siempre hemos estado al pie del cañón para los planes gubernamentales”, indica el vocero.

Otro elemento que Di Benedetto resalta tiene que ver con el calzado femenino y al respecto dice que ha cambiado el patrón de consumo. Ahora se ve más que las mujeres usen zapatos de goma, en lugar de los modelos tradicionales más costosos para sus actividades cotidianas.

La industria venía generando entre 5.000 y 6.000 empleos directos. “Estamos procurando mantener nuestra mano de obra, porque si se nos va, será muy difícil sustituirla”, roza un perfil que es una especie de «Espada de Damocles» que pende sobre la cabeza del sector.

Venezuela: «cenicienta» de la región

– ¿Cómo está la situación de materia prima?

– Tenemos la capacidad necesaria para producir insumos para la manufactura, pero, lamentablemente, hay gente que importa.

– ¿Cómo cerró el primer trimestre de este año?

– Históricamente, el primer trimestre es el más lento. las ventas se activan después de Semana Santa. Este año en particular, hemos sido muy afectados por las importaciones durante los primeros meses. Cosa que nos preocupa.

Tony Di Benedetto, presidente de la Cámara Venezolana del Calzado y componentes (Cavecal), cree que el sector cerrará 2024 con menor crecimiento que en 2023. “La industria creció un poco en 2023 con respecto a 2022, pero creemos que en 2024 el mercado no respondería de la misma manera”.

En cuanto al resto de los mercados de la región, como Colombia, Brasil o Argentina, el dirigente asevera que “en Colombia o México –por ejemplo- las importaciones están prohibidas, por lo cual –estando más protegidos- tienen mejores niveles, y más competitividad. Somos –digamos- la Cenicienta de la región”, echa de menos el dirigente un mecanismo de protección.

Di Benedetto indica que quizá el nivel de ventas consolidado se mantendría estable este año, pero no en el caso del calzado nacional.

La mejor época, ya se dijo, fueron las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

¿Cuánto factura el sector calzado nacional?

Si bien, el presidente de Cavecal no se atreve a lanzar una cifra exacta, pero con el 15% de la producción que aporta la industria nacional, equivalente a un volumen de 13 millones de pares en 2023, habría que multiplicar por un precio que oscila entre 15 y 18 dólares por par para tener una idea aproximada.

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